martes, 29 de marzo de 2011

Se mira en espejos que nadie mira y en ojos que caen apagados. Esta sola y lo sabe. Sabe que recorre calles sin que nadie la espere en ningún café con una rosa en la mano y una sonrisa en la boca, ni siquiera un te quiero en un trozo de papel. Y al llegar a casa sigue sola, en una habitación de paredes tristes, de recuerdos enmarcados en papel. Nadie la mira, ni nadie la ve. Es invisible y ella siente. Siente su corazón latir dentro de su pecho y no dice nada. Y el amor se le escapa por cada poro de la piel y sigue callada. Sonríe en los domingos ausentes y en las mañanas de sol que siempre odio, en las noches sin luna y en los abrazos por compasión.

 Que no ves que si sonrío es solo por ti...

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