jueves, 24 de marzo de 2011

Se fue tras un abrazo, tras una caricia. Se fue y dijo adiós a una historia sin final seguro, a un corazón a cachos, a una botella de ron y al amigo que fingió que tuvo. No se despidió de los te quieros, ni de las largas noches en aquel viejo agujero que alguien llamó habitación. No pidió lágrimas, ni rechazó sonrisas, no pidió nada, pues nada quería. Dejó atrás el tiempo en un reloj de arena, cientos de amaneceres y alguna luna llena. Abandono su suerte en la última ventana, fingió que no quería, que nada ya importaba. Se fue para descubrir los mil sentidos de una palabra, para ver las estrellas al otro lado de la ventana, para no sentir que no valía nada.

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