Es difícil no echar de menos y cuando lo intentas no se logra parar el tiempo. A veces existen días llenos de piruetas felices y otros, en cambio, solo consigues bailar con soledad. Tal vez un día cargues la mejor de tus sonrisas en este escenario de la vida y al siguiente alguien aparezca arrastrándote para que puedas seguir caminando.
Somos tiempo, igual que todo lo que existe en este mundo y tenemos una fecha límite de existencia, impredecible, indescifrable... Aprendemos a querer y a sonreír, a llorar y a esconder las lágrimas, a vivir contigo y a esperar sin ti. Somos un simple reflejo en un espejo que no podemos alcanzar, una historia con un claro final. A veces te odian y otras te quieren, y sin embargo siempre te llevan, te recuerdan o te piensan constantemente, porque para bien o para mal cada mirada deja huella, cada palabra, cada momento...
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